jueves, 15 de octubre de 2009

La Casa sin Espejos


La vida trascurría a chorros intensos de agua helada y a veces tibia, entre tazas de café instantáneo, olor a bebe propio y sin lugar a devolución, llantos de madrugada, galletas para perro de raza pequeña y sobretodo recibos por pagar que no se sabe hasta hoy si algún día y cuando sean grandes llegarían a ser recibos pagados.
De todo había en esa casita diminuta, invitados que entraban y salían cual si fuera un palacete, cuadros recién pintados, vestidos de ensueño y medias percudidas, maniqui,colchoneta,calzon.
Sin embargo había algo que no había y que talvez nunca llegaría a haber…espejos.
Los habitantes casi liliputienses del que llamaremos "depa" se acicalaban a diario y al azar, ¿Como estarían esas pelambreras o matas después de mas de un mes sin reflejar su brío en un cristal?, ¿Que semblante o jeta tendríamos esa mañana? ¿Cómo estaría nuestro conjunto de ajado y de pajizo? ¿habria hierba o perejil en la dentadura? ¿Habríamos lavado prolijamente esa mañana el hilillo lechoso de baba? ¿o seguiría ahí delatándonos como babosos y mas aun como desespejados?
Los mecanismos de defensa consistían en estrategias bien definidas. Cualquier reflejo de el ser vivo era bienvenido, siendo el recurso mas popular y utilizado el reflejo en la televisión apagada, lo cual podía durar solo unos segundos ya que la interrupción del noticiero matutino despertaba la ira y la querella con argumentos acerca del egoismo en el conyugue.Otra macalusia que se utilizaba era el usufructúo del propio destello en las lunas del vehiculo comprado a plazos y con minima inicial, el fulgor era pobre, pero honrado….Como ultima y menisimos efectiva maniobra y/o táctica matinal, los canijos tenían la pericia de reflejarse en la portezuela del microondas, no hay peor gestión, que la que no se hace.
Y fue así como aprendimos a aceptarnos un poco o un poco mucho mas, y a juzgarnos menos por como nos veíamos cada día, a sentirnos y enfrentar la calle como realmente nos pensabamos por dentro y no por cuan deslucidos nos dejo la malanoche.Nos sentíamos de 17 , aunque a los veintitodos los teníamos encima.La vida sin espejos no nos enjuicia ni sentencia cada día, ni nos dice que los años han pasado, los partos han pisado y la ojera ha pesado.
Somos nosotros mismos los que decretamos como nos vemos y como queremos comernos la vida. De que edad queremos lucir hoy?
.Desde aquí solo veo mis All Stars, unos jeans y una gran cicatriz de cesárea…me gusta....me gusto.

3 comentarios:

carlos lavida dijo...

Lo mas cerca que puedo estar a ese sentimiento es cuando miro mi cicatriz de apendicitis

GINNA dijo...

Hablando de cicatrices...en uno de mis posts escribi sobre mi cicatriz y tu me dijiste que era un beso de angel....ya te beso a ti tambien entonces.

Saludos.

tatiana dijo...

Hola¡
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